ROBERTO VERINO

07 / 10 / 2015

Al día siguiente

 Roberto Verino - Al día siguiente

Al día siguiente una cena a la luz de las velas, en ese pequeño restaurante que hace esquina. Él la estaba esperando. Y aparece ella. Deslumbrante. Sencillamente perfecta. Una falda larga hasta el suelo en tonos rojos con detalles blancos y negros. Una camisa blanca, la melena suelta...

Gabardina negro pechera - Roberto Verino

Camisa algodón blanca - Roberto Verino

Él, sin palabras, la besa en la mejilla y brinda: “Por el azar que nos permitió coincidir”.

Falda larga jacquard cuadros roja - Roberto Verino

Entre miradas y algún que otro gesto de cariño, surgieron las ganas de besar. Y eran mutuas. Pero las distancias cortas dan miedo. Las dudas y las inseguridades ocupan nuestra piel. Los sentidos se bloquean y nos impiden ver las señales que nos mandan. Pero todo se solucionó de la forma más sencilla del mundo, que es como debería ser el amor. Ella le miró fijamente a los ojos, y confesó "Tengo ganas de besarte". No hizo falta nada más. Y en ese instante desapareció la distancia que marcaba la mesa y detuvieron el tiempo. Entraron siendo dos.

Salieron siendo ellos.